Pocos argumentos surgen tan rápido al hablar del Paraguay como su sistema tributario. «10-10-10» resume tres tasas que cualquiera recuerda: diez por ciento sobre las utilidades empresariales, hasta diez por ciento sobre la renta personal, diez por ciento de impuesto al valor agregado. El motivo real por el que los inversores internacionales prestan atención, sin embargo, no está en esas cifras – sino en un principio que las sostiene.
Qué significa «10-10-10» en concreto
El sistema 10-10-10 designa las tres tasas centrales del Paraguay: diez por ciento de impuesto empresarial sobre las utilidades, hasta diez por ciento de impuesto sobre la renta personal y diez por ciento de IVA sobre la mayoría de bienes y servicios. Su base es la Ley N.º 6380 de 2019, «de Modernización y Simplificación del Sistema Tributario Nacional», vigente desde el 1 de enero de 2020. Reemplazó un entramado de regímenes separados para comercio, agricultura y servicios por una estructura única: donde antes las empresas tributaban de forma distinta según el rubro, hoy rige una sola tasa para todas. Lo decisivo no es únicamente el nivel de las tasas, sino su combinación con el principio de la fuente – el Paraguay grava exclusivamente las rentas que se originan en el país. Esa combinación de tasas bajas, base imponible acotada y una estructura que se explica en tres frases constituye el núcleo del sistema.
- ✓IRE – impuesto empresarial: 10 % sobre la utilidad, con independencia del rubro y de la forma jurídica.
- ✓IRP – impuesto a la renta personal: escalonado del 8 al 10 % sobre rentas del trabajo y de servicios, 8 % sobre rentas de capital. Quien percibe menos de 80 millones de guaraníes anuales por actividad personal – unos 12.000 dólares – no tributa IRP.
- ✓IVA – impuesto al valor agregado: 10 % como regla general, 5 % sobre alimentos básicos, medicamentos y alquileres de vivienda.
Hay una magnitud que la fórmula deja fuera: cuando una empresa paraguaya distribuye utilidades se suma el impuesto a los dividendos IDU – 8 % para residentes fiscales en el país, 15 % para beneficiarios en el exterior. Quien calcule la carga total de una participación societaria debe sumar entonces el 10 % a nivel de la empresa y el impuesto a la distribución.
El truco de las facturas: por qué muchos no pagan impuesto a la renta
La parte del sistema menos conocida en el exterior es también la más ingeniosa. En el impuesto sobre la renta de la actividad personal, la ley reconoce tres grupos de egresos deducibles: los vinculados a la actividad, los realizados a favor de familiares a cargo – y expresamente los egresos personales, que no necesitan guardar relación alguna con la actividad profesional. Compras, restaurantes, ropa, muebles, servicios de mantenimiento, el automóvil: quien pide por cada gasto una factura legal con su RUC puede oponerla a sus ingresos.
En la práctica, esto lleva a que muchos contribuyentes lleguen a fin de año con una base imponible de cero. Se juntan las facturas durante el año, se entregan al contador, y este contrapone ingresos y egresos. Si no queda nada, no hay impuesto a la renta que pagar. No se trata de un vacío legal, sino de un diseño deliberado.
El sentido económico es notable: el sistema convierte a cada contribuyente en controlador de sus proveedores. Quien quiere deducir necesita comprobantes – y los exige. Así, el comerciante, el profesional y el gastronómico son empujados hacia la formalidad, porque sus clientes reclaman facturas. El Estado no recauda mediante tasas altas sobre la renta, sino a través del IVA a lo largo de una cadena que se documenta a sí misma. Precisamente por eso la reforma de 2019 se considera lograda.
Dos precisiones: rige el criterio de lo efectivamente percibido y pagado – solo se deduce lo abonado dentro del mismo ejercicio. Y algunas posiciones tienen tope, entre ellas las compras a contribuyentes del régimen simplificado RESIMPLE. Además, la deducción de egresos personales corresponde a las rentas por actividad personal; en las rentas de capital solo computan los costos directamente atribuibles.
La verdadera clave: el principio de la fuente
Tasas bajas existen también en otros lugares. Lo que distingue al Paraguay es la pregunta de qué renta se grava en absoluto. El país grava en principio únicamente las rentas de fuente paraguaya. Lo generado en el exterior queda fuera – a diferencia de Alemania, Austria o Suiza, donde la sujeción sigue al domicilio y alcanza la renta mundial.
Para muchos recién llegados este es el punto decisivo. Una jubilación de Alemania, alquileres de un departamento en Viena, rendimientos de una cartera en Suiza: nada de ello queda alcanzado por el impuesto a la renta paraguayo. Solo lo que nace dentro del país – un salario por empleo local, el alquiler de un inmueble en Asunción, la utilidad de un negocio en Villarrica – tributa, y lo hace con tasas de un dígito o de dos dígitos bajos. Es esa combinación de base acotada y tasa baja la que vuelve atractivo el destino, en términos puramente aritméticos, para empresarios con actividad internacional y para jubilados.
Por qué los inversores reaccionan
Un sistema tributario por sí solo no atrae capital – la previsibilidad sí. Y justamente ahí la imagen del Paraguay cambió en los últimos años:
- ✓Grado de inversión desde 2024: Moody's elevó al Paraguay a Baa3 en julio de 2024 y confirmó la calificación con perspectiva estable. Standard & Poor's siguió en diciembre de 2025 – el país integra así la corta lista de Estados sudamericanos con grado de inversión.
- ✓Crecimiento con sustancia: el banco central proyectó alrededor de 6 % de crecimiento para 2025 y 4,2 % para 2026, con inflación dentro del rango meta.
- ✓Récord de inversión extranjera directa: en 2025 ingresaron 1.180 millones de dólares en IED – la cifra más alta jamás registrada.
- ✓La simplicidad como factor de localización: tres impuestos en lugar de una maraña de regímenes especiales reducen no solo la carga fiscal, sino también los costos de contabilidad, asesoramiento y litigios.
El último punto suele subestimarse. Quien ha operado en varios países sabe que una tasa baja vale poco si su aplicación queda en disputa. Un sistema que puede explicarse en tres frases resulta también más manejable para fiscalizadores y tribunales.
Qué significa para quien compra un inmueble
Para el comprador de un inmueble el sistema incide en tres puntos. Primero, en los costos corrientes: el impuesto inmobiliario municipal se calcula sobre el valor fiscal, tradicionalmente muy inferior al valor de mercado – la carga anual resulta en consecuencia baja. Segundo, en los alquileres: se consideran rentas de fuente paraguaya y quedan alcanzados por el impuesto a la renta, reduciéndose la base por los costos atribuibles. Tercero, en la venta, donde la ganancia también queda alcanzada.
Cuán alta resulta la carga en cada caso depende de la configuración – si se alquila como persona física o a través de una sociedad, qué costos están documentados, si se trata de vivienda o de local comercial. Quien calcule con ingresos por alquiler debería repasarlo previamente con un contador en lugar de planificar con valores generales tomados de internet.
Dónde están los límites
El Paraguay no es un país sin impuestos, y quien llegue con esa expectativa se llevará una decepción. Tres salvedades forman parte de un cuadro honesto:
- ✓El principio de la fuente no es un cheque en blanco. Delimitar qué constituye renta «de fuente paraguaya» requiere interpretación en cada caso. Quien percibe ingresos relevantes del exterior debería aclarar la calificación de antemano en lugar de darla por sentada.
- ✓Su país de origen también opina. Entre Alemania y el Paraguay no existe convenio para evitar la doble imposición (lo que ello significa para el ahorro real lo desarrollamos en ¿El Paraguay como paraíso fiscal?). Si la sujeción fiscal en el país de origen termina, y cuándo, depende de sus propias reglas – baja de domicilio, imposición de salida, sujeción limitada ampliada. Eso no se decide en Asunción.
- ✓La residencia fiscal debe constituirse. Un permiso de residencia por sí solo no convierte a nadie en residente fiscal. Para ello hacen falta un centro de vida efectivo y la inscripción correspondiente ante la DNIT.
Balance
El sistema 10-10-10 no es una promesa publicitaria, sino derecho vigente desde 2020 – consultable en la Ley 6380/2019. Su efecto surge de la interacción de tres cualidades: tasas bajas, una base imponible limitada a fuentes internas y una estructura que se entiende sin ser tributarista. Que en paralelo las calificadoras hayan elevado al país y que la inversión directa esté en niveles récord no es casualidad, sino la respuesta a ambas cosas: reglas confiables y política fiscal confiable.
Para usted como comprador esto significa: el aspecto tributario habla a favor del destino. Pero no reemplaza el examen del inmueble concreto – y mucho menos la aclaración de su situación personal en el país de origen.
Su próximo paso
Acompañamos a compradores de habla alemana en el Paraguay desde 1998 – desde la selección del inmueble y el estudio de títulos hasta la escrituración. Para consultas tributarias trabajamos con profesionales locales que evalúan cada situación en particular. Escríbanos – le diremos con franqueza qué se sostiene en su caso y qué no.
Fuentes y vigencia: Ley N.º 6380/2019 de Modernización y Simplificación del Sistema Tributario Nacional, publicada por la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT); calificaciones Moody's Baa3 (julio de 2024, confirmada en 2026) y Standard & Poor's (diciembre de 2025); datos de crecimiento e inversión del Banco Central del Paraguay y de la CEPAL; régimen de egresos deducibles conforme a los arts. 64 y siguientes de la Ley 6380/2019. Estado: agosto de 2026. Este artículo ofrece un panorama general y no sustituye el asesoramiento tributario en cada caso.